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El Río Decimal (frag. VIII y XI)

.


VIII

se levanta en resplandor

el grial de la mañana

y lo obstinado de mi voz

queriendo amedrentar aquel silencio

 

soy yo: la perpleja sintonía

de un anhelo,

yo, en la orilla desnuda

de un río decimal

 

una ola rompe

huérfana de un buque lejano

que vivió a nuestros ojos

un instante insuficiente


porque no hay imagen cautiva

en la memoria del río

 

todo se apresura: su veracidad compacta

su huida incesante

su grave flotar de pato

 

(zancan en el aire sus bestias imaginadas,

la ciudad se encoge y le teme)

 

el río es un buque inasible que se aleja,

un absoluto que siempre acaba de pasar

 

el río es tiempo que corre en el agua

mis pies se hunden en la arena...

 

 

 

 

 

IX

…en tu arena, Paraná

donde chispea el rocío

como un sembrado de diamantes

 

de boyas y balsas

se desgajan canciones

 

en tu orilla reposan

mis estribores cansados


.

.


  

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barrancas

qué luz de eternidad, qué epifanía buscaba la tinta barrosa de mis sueños aquel verano de perfumes del sudeste cuando el viento quebraba las gramillas y yo, casi yéndome advertía:   no sólo el río y su tormenta sino también la sustancia del trueno el aliento fantasmal de las marismas los horizontes afilados toda la tierra en fuga y tus ojos, linda, regresándome