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barrancas

qué luz de eternidad, qué epifanía buscaba la tinta barrosa de mis sueños aquel verano de perfumes del sudeste cuando el viento quebraba las gramillas y yo, casi yéndome advertía:   no sólo el río y su tormenta sino también la sustancia del trueno el aliento fantasmal de las marismas los horizontes afilados toda la tierra en fuga y tus ojos, linda, regresándome
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. . . Gustavo Boschetti nació en San Lorenzo, Pcia. de Santa Fe, en 1969. Reside en la ciudad de Rosario desde 1989. Estudio filosofía en la UNR. En el año 2007 publicó su primer libro de relatos y desde entonces ha participado en numerosas antologías y publicaciones conjuntas de poesía, narrativa y ensayo.  En diciembre de 2024 presentó su libro de poemas  “La tierra en fuga”.  Reseña:  leer aquí   Colaboró en el suplemento local de Pagina/12 y en distintos portales literarios nacionales e internacionales. Publicaciones : 2024,  La tierra en fuga , Paola Chinazzo Editora ISBN 978-631-00-5642-5 2024,  Menage a Trois , CR ediciones ISBN 978-987-8271-55-2 2007,  En pedazos , Ciudad Gótica Editora ISBN 978-987-597-070-0 2024,  Revista Lecturas Colectivas , Antología, HyA ediciones, Universidad Nac. de Rosario ISSN 2953-3708 2023: “Andamios – 3° Festival de Poesía de Boedo”, AAVV, Clara Beter Ediciones ISBN 978-987-48958-4-4 2005: “Cuentos”, AAVV...

Nuevo domicilio: San Martín 1484

. (mención honorífica del Premio Provincial de Poesía, Sunchales, 2024)  Aprendí muy pronto que un barrio sin nombre es una cosa seria. Casi-boulevard , supongo; casi-centro , seguro. Casi-todo y casi-nada , como yo, que tenía diecinueve y descubría que un barrio sin nombre era una cosa seria.   Lejos del pueblo, me buscaba en las calles de una ciudad extraña, y marcaba sus lugares en mi duro mapa de quebrantos, en el vacío insular del monoambiente.   Porque…¿podía ser real lo innominado? Así hablaba “Zaratustra”, el profeta que vendía milanesas en la fritanga de la cuadra: “ Esto no es el centro, pibe. Tampoco es un barrio. Acá nada tiene nombre,   ni siquiera los gatos que se pasean por los techos. Pero no te deprimas: vaya de regalo esta porción de papas fritas…”   Tuve ahí mis borracheras, mis iniciaciones.   Y bautismos que se parecieron, en buen grado, a los Ahogamientos de Nantes: vi a un tipo suicidarse ...

Aguas urgentes

  . yo no escapo no me oculto ni pido la pureza de la tarde en la virtud de sus falanges   corre en mí la soledad como la fe en un monje ciego como el agua en la arteria de una hoja un secreto galopado en el silencio   porque he despertado en el vértigo y soy agradecido de los vacíos absolutos numerosos y ambiguos que hoy me sostienen como piernas   mi soledad es la isla en su límite las gotas generosas de una lluvia esperada   ella me traerá en la tarde sus aguas urgentes la cerrazón de sus aristas su lúcida cadencia   mi soledad es inquieta y voraz y suplicante mi soledad es un monje ciego que sonríe . .              

Piedra

 . . sea tu voz salto de cascada cuerno / rumor / montaña / que palabra gutural la luz ausente   y sea la noche el muro en el que imprimes con rojas témperas tu aullido mudo a las estrellas tus bisontes primitivos y tus flechas   cincela entonces mi nombre en tu silencio   la gramática amarilla de la luna nada dice de la falacia del tiempo de la guarida remota donde creo haberte visto por vez primera acantilando la vida contra el negro vegetal de las paredes   sea la tierra perturbada por la luz / el vacío contemplado por las fieras / el espanto de un dios insatisfecho / sea la zozobra de lo que aún no ha comenzado   ¿es que acaso no lo entiendes?   si tu voz no me escribe en el silencio voy a volverme aire terror de ser ausencia roído / casi nada / sólo un nombre en una piedra   y el tiempo, a su antojo la mano que lo tiñe el puño fuego que lo borra . .

El Río Decimal (frag. VIII y XI)

. VIII se levanta en resplandor el grial de la mañana y lo obstinado de mi voz queriendo amedrentar aquel silencio   soy yo: la perpleja sintonía de un anhelo, yo, en la orilla desnuda de un río decimal   una ola rompe huérfana de un buque lejano que vivió a nuestros ojos un instante insuficiente porque no hay imagen cautiva en la memoria del río   todo se apresura: su veracidad compacta su huida incesante su grave flotar de pato   (zancan en el aire sus bestias imaginadas, la ciudad se encoge y le teme)   el río es un buque inasible que se aleja, un absoluto que siempre acaba de pasar   el río es tiempo que corre en el agua mis pies se hunden en la arena...           IX …en tu arena, Paraná donde chispea el rocío como un sembrado de diamantes   de boyas y balsas se desgajan canciones   en tu orilla reposan mis estribores cansados . . ...

Maipú y 27 de febrero

. . estos versos quieren honrar la imagen de ese quiosquito de revistas de mil novecientos diez hoy abandonado a los grafitis a los orines nocturnos y a los fantasmas      de viejos folletines anarquistas reliquia fraguada en épocas propensas al despojo y a crear tristes capuchones de la historia aun cuando hay destellos crepusculares y tenaces      que dejan mentido al tiempo . .