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Mostrando entradas de julio 6, 2025

Nuevo domicilio: San Martín 1484

. (mención honorífica del Premio Provincial de Poesía, Sunchales, 2024)  Aprendí muy pronto que un barrio sin nombre es una cosa seria. Casi-boulevard , supongo; casi-centro , seguro. Casi-todo y casi-nada , como yo, que tenía diecinueve y descubría que un barrio sin nombre era una cosa seria.   Lejos del pueblo, me buscaba en las calles de una ciudad extraña, y marcaba sus lugares en mi duro mapa de quebrantos, en el vacío insular del monoambiente.   Porque…¿podía ser real lo innominado? Así hablaba “Zaratustra”, el profeta que vendía milanesas en la fritanga de la cuadra: “ Esto no es el centro, pibe. Tampoco es un barrio. Acá nada tiene nombre,   ni siquiera los gatos que se pasean por los techos. Pero no te deprimas: vaya de regalo esta porción de papas fritas…”   Tuve ahí mis borracheras, mis iniciaciones.   Y bautismos que se parecieron, en buen grado, a los Ahogamientos de Nantes: vi a un tipo suicidarse ...

Aguas urgentes

  . yo no escapo no me oculto ni pido la pureza de la tarde en la virtud de sus falanges   corre en mí la soledad como la fe en un monje ciego como el agua en la arteria de una hoja un secreto galopado en el silencio   porque he despertado en el vértigo y soy agradecido de los vacíos absolutos numerosos y ambiguos que hoy me sostienen como piernas   mi soledad es la isla en su límite las gotas generosas de una lluvia esperada   ella me traerá en la tarde sus aguas urgentes la cerrazón de sus aristas su lúcida cadencia   mi soledad es inquieta y voraz y suplicante mi soledad es un monje ciego que sonríe . .              

Piedra

 . . sea tu voz salto de cascada cuerno / rumor / montaña / que palabra gutural la luz ausente   y sea la noche el muro en el que imprimes con rojas témperas tu aullido mudo a las estrellas tus bisontes primitivos y tus flechas   cincela entonces mi nombre en tu silencio   la gramática amarilla de la luna nada dice de la falacia del tiempo de la guarida remota donde creo haberte visto por vez primera acantilando la vida contra el negro vegetal de las paredes   sea la tierra perturbada por la luz / el vacío contemplado por las fieras / el espanto de un dios insatisfecho / sea la zozobra de lo que aún no ha comenzado   ¿es que acaso no lo entiendes?   si tu voz no me escribe en el silencio voy a volverme aire terror de ser ausencia roído / casi nada / sólo un nombre en una piedra   y el tiempo, a su antojo la mano que lo tiñe el puño fuego que lo borra . .